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Dinero parado en el banco: cuánto pierdes cada año

Dinero parado en el banco

Este artículo contiene enlaces patrocinados

El dinero parado en el banco pierde poder de compra cada año que pasa. El número de la cuenta se queda igual y lo que puedes comprar con él se encoge. Ahorrar sigue siendo el primer paso y hace falta. Lo que le falta es una segunda parte.

Soy enfermera y toda mi vida laboral me la he pasado ahorrando. Diez años. Este verano eché cuentas para la entrada de una casa y me salió que me faltaban otros diez, por lo menos. Si estás en ese punto exacto, el de mirar el saldo y no entender nada, esta guía para empezar con tu dinero desde cero es el mapa entero. Aquí te cuento la primera parte: qué le pasa a tu dinero mientras espera. Y si prefieres ir directa al grano, Celia Rubio imparte la Semana de la Inversión, cuatro clases en vídeo gratuitas del 24 al 31 de agosto.


Actualizado el 2 de septiembre de 2026.

Escribí este artículo en agosto, cuando estaba abierto el registro de la Semana de la Inversión, las cuatro clases gratuitas de Celia Rubio. Ese registro ya se cerró y las clases se emitieron los días 24, 26, 28 y 31.

Si las viste y estás dándole vueltas a si seguir con su formación de pago, la Academia de Inversión, el plazo para entrar está abierto estos días y se cierra hasta la próxima edición.

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Y ahora la parte que no te van a contar en la página de ventas. El precio es una inversión. Si ese dinero lo necesitas en los próximos doce meses, no lo metas aquí. Una formación sobre dinero que te descoloca el colchón necesario para el día a día tiene poco sentido.

Si no viste las clases, no entres a ciegas. La puerta de entrada es la semana gratuita y vuelve una vez al año. Te cuento qué se ve en cada una de las cuatro clases en mi próximo artículo, pero te dejo aquí el enlace a cada una de las clases:

Clase 1

Clase 2

Clase 3

Clase 4


La cuenta la hice después de una cena con amigas de la carrera. Una hablaba de su boda. Otra, de la entrada de un piso. Y yo ahí, calculando por debajo de la mesa: los mismos años, las mismas guardias, los mismos festivos, prácticamente la misma nómina desde que salimos de la facultad. Y yo no tenía ni la mitad que ellas.

Volví a casa, me senté en el sofá y abrí la app del banco.

Diez años de turnos ahí dentro. Noches, Nocheviejas, cumpleaños a los que no fui. El saldo llevaba una década quieto, portándose muy bien y valiendo un poco menos cada año sin que yo me enterara. Cerré la app con una rabia rara, de esas que no sabes bien contra quién van.

Esto es lo que le contaría a mi yo de aquella noche.

Index

    ¿Por qué ahorrar no es suficiente?

    Porque el dinero parado no se queda igual. Se queda quieto en el número y se encoge en lo que puedes comprar con él. El saldo de tu app dice lo mismo cada mes, y mientras tanto la vida de fuera va subiendo de precio.

    Esto no es una sensación mía. El INE publicó el dato de julio de 2026 el 13 de agosto: el IPC subió un 3,6% interanual, la cifra más alta desde mayo de 2024. Es el quinto mes seguido por encima del 3%. Con esa subida, los 10.000 € que tienes hoy quietos en la cuenta comprarán dentro de un año lo que hoy compras con unos 9.650 €. Trescientos cincuenta euros que no ha gastado nadie. Multiplícalo por diez años de turnos.

    A mí nadie me lo explicó así. Me explicaron que ahorrar era ser responsable, y lo es. Lo que nadie me dijo es que ser responsable durante diez años se queda a medio camino.

    ¿Cuánto pierde el dinero parado en el banco cada año?

    Suponiendo que la inflación se quedara en ese 3,6%, esto es lo que le pasa a tu saldo:

    Lo que tienes hoyDentro de un añoDentro de cinco añosDentro de diez años
    1000 €965 € 838 € 702 €
    5.000 € 4.826 € 4.190 € 3.511 €
    10.000 € 9.653 € 8.379 € 7.021 €
    20.000 € 19.305 € 16.759 €14.043 €

    El número de la app del banco sigue igual. Lo que cambia es lo que puedes comprar con él.

    En mi caso eran diez años. Nadie me avisó de que ese saldo tan quieto y tan responsable se iba encogiendo por dentro mientras yo hacía guardias.

    ¿Entonces ahorrar está mal?

    No. Sin un colchón no hay nada que hacer, y ese colchón se construye ahorrando. Primero el colchón. Siempre.

    Lo que cambió en mi cabeza fue el orden de las preguntas. Antes solo me preguntaba cuánto podía apartar cada mes. Ahora también me pregunto qué está haciendo el dinero que ya aparté.

    Son dos preguntas distintas y yo llevaba una década haciéndome solo la primera.

    ¿Qué cambié yo, en concreto?

    Cinco cosas, y ninguna tiene que ver con acertar:

    1. Miro lo que ya tengo, no solo lo que aparto. Abro la app del banco y entiendo qué estoy viendo. Suena a poco. Para mí fue el cambio entero.
    2. Pregunto. Cuando en el banco me ofrecen algo, pregunto qué es, qué me cuesta y qué pasa si quiero salirme. Antes asentía.
    3. Cantidades pequeñas y todos los meses. Sin prisa y sin heroicidades. Empecé con lo que me sobraba de verdad, no con lo que me habría gustado que me sobrara.
    4. El test de mi hermana. Si no soy capaz de explicarle a mi hermana en qué he metido el dinero, no lo meto. Me ha ahorrado más disgustos que cualquier consejo.
    5. Formarme antes de decidir. Aprender primero, mover el dinero después. En ese orden, aunque tarde más.

    Si lo que te frena no son las cuentas sino el cuerpo, aquí te cuento qué hice con el miedo a perder dinero.

    ¿Por dónde empiezo si mi dinero lleva años parado?

    Por entender, antes que por poner dinero. En ese orden. No hace falta tener ahorros para formarse y tampoco hace falta ser buena con los números: hace falta sentarse un rato y que alguien te lo cuente en tu idioma.

    Yo elegí Enfermería para no volver a ver una raíz cuadrada en mi vida, así que te lo digo con conocimiento de causa. Casi todo lo que me hacía falta entender cabía en frases normales.

    Mi madre invierte desde hace muchos años. Cuando por fin le pregunté cómo se empieza, lo primero que me dijo fue que tuviera mucho cuidado. Esa prudencia me la había transmitido entera, y me salió cara: años de dinero quieto por miedo a hacerlo mal. Seguí preguntando y leyendo por mi cuenta, y el miedo se me fue quitando a base de entender lo que estaba mirando.

    Por eso lo primero que te diría es que te formes antes de mover un euro, y que empieces por las clases gratuitas. Celia Rubio imparte la Semana de la Inversión, cuatro clases en vídeo pensadas para quien parte de cero. La primera clase se emite el 24 de agosto: si te registras antes, la recibes desde el principio. 

    Preguntas frecuentes sobre el dinero parado en la cuenta

    ¿Qué hago con el dinero parado en la cuenta?

    El primer paso es mirarlo. Saber cuánto tienes exactamente, desde cuándo lleva ahí y para qué lo estás guardando.

    Suena tonto y es el paso que más gente se salta, yo la primera durante diez años. Abrí la app del banco cientos de veces en esa década. Miraba el número de arriba y cerraba. Ninguna decisión buena sale de un saldo que no miras de verdad.

    ¿Es malo tener todo el dinero en la cuenta corriente?

    Depende de para qué sea ese dinero. El colchón de emergencia tiene que estar ahí, líquido y disponible desde el minuto uno.

    El problema empieza con lo que se acumula por encima de ese colchón. Si lleva años quieto, cada año compra un poco menos. Mi error fue tratar diez años de nóminas como si todo fuera colchón.

    ¿Cuánto dinero hace falta para empezar a invertir?

    Para aprender, ninguno.

    Esa fue mi confusión durante años: creía que primero tocaba juntar una cantidad digna y luego ya me enteraría de qué hacer con ella. Entender cómo funciona tu dinero no cuesta dinero, y es lo único que puedes hacer desde el minuto uno.

    ¿Es tarde para empezar a invertir a los 50?

    No. Empezar a los 50 sabiendo lo que haces gana a empezar a los 30 a ciegas.

    La edad cambia el plazo, no la posibilidad. Lo que sí cambia con los años es el margen para recuperarte de una decisión mala, y por eso el orden importa todavía más: entender primero, mover el dinero después.

    ¿Se puede invertir si no eres bueno con los números?

    Sí. Yo elegí Enfermería para no volver a ver una raíz cuadrada en mi vida.

    Aquí no hay jerga que valga: si algo se explica con palabras normales, se entiende con palabras normales. Lo que a mí me frenó fueron las palabras raras, y detrás de ellas había mucho menos de lo que me imaginaba.

    Un último apunte

    Diez años de turnos y un saldo quieto. Eso es todo lo que me hizo falta para ponerme manos a la obra.

    El año pasado yo misma hice la formación y empecé a ver mis finanzas de otra manera y a preocuparme mucho más por ellas y, entonces, me dediqué a cambiar mi visión con el dinero.

    Por eso, te invito a que si llevas tiempo diciéndote que te pondrás con esto cuando estés más tranquila, ya sabes que ese día no llega solo. Cuatro clases gratis, desde el sofá, es un primer paso pequeño. Justo por eso funciona.

    Escrito por Ana, enfermera. Si quieres conocerme más haz click aquí.

    Última actualización: 2 de septiembre de 2026.

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